Te despiertas por la mañana con una canción en la cabeza, no siempre es la misma, va cambiando, lo que está claro es que esa canción no sale de tu cabeza.
¿Por qué será que siempre se pegan las canciones que no queremos?
Las que tienen letras y ritmos que en el mejor de los casos sólo queremos escuchar de fiesta.Muchas veces basta con un estribillo, con una simple frase que se engancha a tu subconsciente.
Pero no siempre es así, a veces la melodía resulta tan irresistible que la ponemos en bucle cuando encendemos el mp3, dispuestos a ir por la calle como auténticas estrellas, mirando incluso a una cámara imaginaria que en el caso de los más atrevidos se acompaña de un merecido Playback.
Que le vamos a hacer, la música nos encanta y se nos nota.
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